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jueves, 28 de enero de 2016

Octavo Capítulo (Alec)

Sé que me perdí, estuve ocupada con los examenes y ahora se me acaban los capítulos editados. En fin, ya lo arreglaré. Os dejo el siguiente y, si no tiene muchos fallos, quizás el nueve llegue en una o dos semanas. :)
Capítulo 8

Alec

Me acerqué a la casa de los Cullen pero no olía el rastro de Renesmee, por lo que me dirigí hacia el bosque. De pronto empecé a oler a Renesmee, y caminé siguiendo su olor hasta que me encontré con el chucho que tenía de mascota. Jacob.

— ¡Ni se te ocurra pasar de aquí!—dijo el chucho encarándose a mí.

— ¡Aparta chucho! —ordené tras hacerme a un lado, algo tenso. Su repugnante olor me hacía reaccionar de forma inadecuada, no estaba acostumbrado a tratar “amablemente” con licántropos, aunque estos no lo fueran completamente.

—Alec, que alegría verte—dijo Edward sonriente. — ¿A que se debe tan honorable visita?—giré la cabeza hacia él a la vez que suavizaba mi expresión. Intentar atacar al lobo ese no era conveniente como primera visita amistosa. Tenía que mostrarme más cordial.

—Simplemente quería venir a ver cómo os iban las cosas… No me gustaría que algo malo os ocurriese. – Eso me lo inventé sobre la marcha pero como sonaba coherente lo dejé estar, de todos modos daba como más o menos igual.

—Pues no parecía eso en el claro—Opinó Jacob cruzándose de brazos y fulminándome con la mirada.

—Fue un error de los Vulturis. — Afirmé a la vez que enmascaraba mis pensamientos, había decidido fingir que ya no pertenecía a ellos. Al menos por una temporada, 
para que así me permitiesen quedarme. —Creímos a Irina cuando nos dijo lo que había visto, y Aro decidió venir a ver qué ocurría. Cuando nos dimos cuenta del gran error, cambiamos de idea y decidimos no hacer nada al respecto; puesto que no habíais hecho nada malo… Mis más sinceras disculpas por ello. Pero como ya os he dicho, fue un error de los Vulturis. —Seguí hablando seguro y tranquilo, la verdad, no era mal actor, sabía como sonar convincente.

— ¿De los Vulturis? –preguntó Edward confuso—Hablas de ellos como si ya no fueses uno de ellos.

—Prácticamente…He decidido, si no es mucha molestia, alejarme una temporada de los Vulturis y quedarme por Forks. Si no os importa, claro, no deseo molestaros—Seguí con el tono más convincente posible, tanto que casi me lo creía yo mismo.

— ¡Tú te crees que te vamos a acept... —empezó a decir Jacob aún más enojado.

—Por supuesto, Alec. No nos importa en absoluto—Interrumpió Edward a Jacob—pero te pediríamos que durante el tiempo que estés, no caces humanos, ya sabes… Podrías cazar animales, como nosotros. —Me pidió.

—Mientras no sean lobos—masculló Jacob por lo bajo.

—Por supuesto, ya que me ofrecéis quedarme, os prometo que seguiré vuestra dieta de alimentación—sonreí amable, pero en ese instante noté mi garganta seca ante la mención de cazar. Tenía sed—De hecho si me permitís ahora mismo iré a cazar algún animal… Por supuesto, si veo algún lobo me alejaré de él—dije mirando a Jacob con una sonrisa medio burlona al decir la última frase.

—Entonces, ¡que aproveche!—Edward volvió a sonreír tranquilo.

Asentí y salí corriendo hacia el bosque. Mientras me alejaba, pude oír como Edward y Jacob hablaban.

— Pero, ¿tú estás loco? ¿Cómo has aceptado que se quedara en Forks? ¡Quiere llevarse consigo a Nessie!

—Tranquilo Jacob. Es mejor llevarse bien con él, diga lo que diga sigue siendo un Vulturi, y no debemos olvidar que es muy peligroso… Y si le hacemos algo Aro y su tropa vendrán a Forks, así que ni se te ocurra hacerle algo. Por el bien de Renesmee. –
Como imaginaba, no me habían creído, bueno no importaba, mientras me permitiesen quedarme, todo estaba bien.

—Le odio, odio a Nahuel, ¡odio a todos!—Gritó Jacob fuera de sí y no tardé mucho tiempo en oír un gruñido. Sonreí divirtiéndome con su ataque de rabia, esto prometía ser entretenido…

Ya podía quedarme en Forks sin ningún problema, ahora solo faltaba llevarme a la preciosa Renesmee. Aunque sabía que lo tendría difícil, con Edward leyéndome la mente a cada instante. Pero no importaba, fuese como fuese lo conseguiría. Siempre consigo lo que quiero.

domingo, 30 de agosto de 2015

Tercer Capítulo (Alec)

Estaba editando el capítulo 12 cuando me surgieron ganas de publicar una entrada, así que aquí os dejo el siguiente capítulo. No sé si lo indiqué antes pero la imagen de la cabecera es de Yuuki Kuran del foro de crepúsculo. ¡Hasta pronto! :D


Capítulo 3



Alec


Me hallaba en mi habitación hablando con mi hermana Jane, cuando oí unos pasos acercarse hacia donde estábamos nosotros.

—Alec, Aro quiere hablar contigo—informó Renata asomando su cabeza por la abertura de la puerta.

—Muchas gracias, Renata— miré a mi hermana, algo extrañado, ¿para que me quería Aro? Ella se encogió de hombros contestando a mi pregunta. Mi hermana y yo nos llevábamos muy bien, tanto que, a veces, prácticamente nos podíamos leer la mente. Ella suspiró resignada, luego retomaríamos nuestra charla. Salí de mi habitación y me dirigí en silencio hacia el salón principal.


—Querido Alec— Me saludó Aro, alegre, nada más verme — adelante. Queremos hablar de un tema muy importante contigo. —

Entré en el salón y cerré la puerta tras de mí, me dirigí hacia los tres tronos de los Vulturis y me quedé de pie justo delante.

—Queremos que nos hagas un pequeño favor—dijo Aro mirándome fijamente. — ¿Te acuerdas de Renesmee?

—Por supuesto que sí, amo. Es la hija de Edward y Bella, del clan de los Cullen.— contesté, me acordaba perfectamente de esa niña.

— Exacto—sonrío. —Queremos que nos hagas un pequeño favor respecto a esa preciosa niñita. —Su sonrisa se ensanchó aún más mientras que yo me mantuve impasible, ¿preciosa? ¡Pero si era un híbrido! Una mezcla de vampiro y humano, ¡¿como iba a ser linda una cosa así?!

—Queremos que vayas a Forks en son de paz, y que enamores a esa niñita con tu encanto. Una vez que la hayas conseguido y sea tuya, quiero que la traigas a Volterra. —Ordenó

— ¿Qué? ¿Enamorar a un híbrido? ¡Eso es una aberración!—Salté todo indignado pero, ¿acaso Aro había enloquecido? No iba a enamorarme de un híbrido, y mucho menos fingir que estoy enamorado de uno de ellos.

— ¡No es ninguna aberración, Alec! – Me contestó Aro corrigiéndome y se acercó a mí para coger mi mano y acceder a todos mis pensamientos. Lo dejé hacer, despreocupado, dudaba de que un gesto así cambiara mi opinión sobre esa cría. —Como ya te he dicho no es ninguna aberración. Renesmee es un híbrido, como tú bien has dicho. Pero ella es vampiro en parte, así que no es ninguna aberración—soltó mi mano y sonrío. — Además, cuando ella esté entre nosotros seremos mucho más fuertes. —Afirmó, así que era por eso.

Entonces Aro sonrió maliciosamente y no sé que es lo que pasó, pero en aquel momento tuve la necesidad de obedecer mi amo e ir hasta Forks para enamorar a esa niña.

—De acuerdo amo, enamoraré a esa niñita—dije entonces de manera automática.

—Muy bien, Alec—Aro, sonrío aún más. —Tómate a Renesmee como… Tu premio por tantos años de servicio a los Vulturis. — sugirió.

—Si, amo—Asentí. — ¿Cuándo parto hacia Forks? —pregunté, impaciente.

—Ahora, si quieres. —Me contestó él.

—De acuerdo, me marcho ya—me giré y salí hacia el largo pasillo encontrándome con mi hermana.

— ¿Qué quería Aro?—Preguntó ella con el ceño fruncido.

— Me marcho a Forks, hermana—avisé dirigiéndome a la salida del castillo.

— ¿A Forks? — preguntó extrañada— ¿Aro te ha mandado a hacer un recado allí?— Siguió curiosa, ¿se lo decía? Mi hermana odiaba a esa niña tanto como a su madre, quién debido al escudo mental que poseía era inmune al don de Jane y al mío. Nunca lo aceptaría.

—Más o menos—contesté ya partiendo, me giré y la miré con una sonrisa — ¡Nos vemos, hermana!— me despedí y luego de reunir lo imprescindible salí corriendo en dirección a la ciudad.


Decidí ir en avión ya que tardaría menos en llegar que corriendo durante todo el trayecto, así es que me compré un billete de avión.

Para pasar más desapercibido entre tanto humano me saqué la capa y la guardé en la mochila que llevaba.

Nada más llegar a mi terminal subí al avión, ya que estaba a punto de despegar. Me tocó en uno de los últimos asientos:

Me estaba entrando sed entre tanto humano… Me fijé en la mujer que estaba a mi lado, su olor era exquisito, tan dulce… Era muy tentador. Pero tuve que controlarme si quería pasar desapercibido, así es que empecé a pensar en los años y años que llevaba sirviendo a los Vulturis.

La verdad es que llevaba bastantes años en la guardia. Gracias a Aro, mi hermana y yo seguíamos vivos. Si no hubiese sido por él habríamos muerto ya hace tiempo. Por eso le debemos tanta lealtad a Aro, porque él nos salvó la vida.

Mi hermana estaba al mando entre nosotros dos, ya que su poder era mejor que el mío, por eso Aro le tenía en mejor consideración que a mí. Estaba seguro de que si Jane hubiese sido un chico la hubiese mandado a ella en vez de a mí, pero como no lo era, no le quedaba otra que mandarme a mí…

Antes de que se acabase el viaje pasé por el baño a ponerme unas lentillas marrones, pues aunque los Cullen sabían perfectamente quién era y a que venía, no me convendría asustar a los humanos con mis ojos escarlata.


Después de un largo viaje aterricé en Forks y decidí ir a comprarme un poco de ropa común antes de ir a visitar a mis “amigos” los Cullen.

La verdad es que ya les podía considerar como tales, porque íbamos más de visita a Forks que a otros puestos del mundo. A aro le seguía fascinando su modo de convivencia y cada vez que podía enviaba a alguien a visitarlos o a, simplemente, observarlos. Lo que equivalía a lo mismo. Yo no entendía porque tanta fascinación, era cierto que formaban un aquelarre bastante numeroso, pero el que tomasen sangre de animales en vez de la humana hacía que no les tuviese en muy alta estima. Tampoco eran poderosos, ni agresivos, todo lo contrario. Aunque debía admitir que varios de sus miembros tenían muy buenos dones. Debía de ser por eso.

Luego de comprarme ropa y cambiar mi ropa habitual por unos tejanos grises y una camiseta blanca, decidí ir hacia la casa de los Cullen, que quedaba bastante alejada del pueblo de Forks.

Cuando iba por los bosques que estaban alrededor de casa de los Cullen oí unos cuantos gruñidos a lo lejos, pero pasé por completo de ellos, mi objetivo no eran esos estúpidos lobos, sino la niña de los Cullen. Renesmee...