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jueves, 11 de febrero de 2016

Noveno Capítulo (Nessie)

Capítulo 9

NESSIE

La luna estaba aún muy alta cuando me desperté, recorrí la casita hasta la habitación de mis padres, pero no había nadie. Me asomé a la ventana para ver si Jacob estaba bajo ella, al igual que lo había estado otras noches, pero no estaba. Me acerqué al salón, desierto. Estaba sola, ¿por qué? ¿Dónde estaban todos? Salí de casa y recorrí un poco el perímetro de esta cuando vi una figura pálida de ojos rojos, un vampiro, sin duda, venia hacia mí… Estaba asustada, paralizada, sin poder moverme del miedo, ¿quién era?, ¿que me haría? No, esto no podía ser real, tenía que ser un sueño, quería que lo fuese. Cerré los ojos muy fuerte, y al abrirlos me encontraba en mi cuarto, tumbada en mi cama.

Había sido una pesadilla, me pellizqué la mejilla para comprobar que ya estaba despierta, y lo estaba. El sol comenzaba a hacerse notar a través de los árboles y los pájaros empezaban a cantar. Iba a ser un día bonito perfecto para salir al bosque a jugar. Salí de mi cuarto para dirigirme al salón, donde mis padres hablaban muy bajito. Al llegar ambos se callaron, mami me sonrió, pero papá me miró con miedo en el rostro.

—Nessie, tu sueño… no era un sueño – Comenzó con cautela asustando, sin querer, a mamá.

—¿Qué sueño?—Preguntó simplemente, él suspiró y la enfrentó unos momentos preocupado y asustado a la vez, al igual que ella. No comprendía, ¿por qué estaban tan asustados? No era más que un sueño. Finalmente dijo.

—Nessie se ha levantado esta noche, y ha visto a Alec.—Ella me miró tremendamente preocupada, al igual que él, y yo no hacía más que pestañear confusa y asustada por su alarma.

—Pero papá—Protesté. —No puede ser de verdad, cuando lo vi, cerré los ojos y de repente estaba en mi cama.—Dije con seguridad. Era imposible que aquello fuese verdad, no me lo creía, ni quería hacerlo, me daba muchísimo miedo la posibilidad...

—Fui yo – Intervino Nahuel desde la ventana – Alec estaba allí y decidí protegerla, por suerte cuando me vio salió corriendo.—Me relajé un poco, si él estaba ahí dispuesto a protegerme siempre, al igual que mis padres, no tenía nada que temer. Mi padre le observó preocupado.

—Nahuel, Alec se va a quedar unos días con nosotros, te pediría que no te metieses – Le advirtió, Nahuel suspiró hastiado y se sentó en el sofá junto a mi madre, y papá me hizo ir a mi habitación.

—Nessie, cariño, ¿te gustaría ir a La Push? — Me propuso sentándose en mi cama.

—¡Sí, sí y sí! ¡Papá, gracias! – grité mientras le daba un gran abrazo, él se rió y añadió:

—¿Qué te parece mañana? Todo el día.

—Fantástico.—Dije simplemente muy alegre y empecé a saltar en la cama, aunque hizo un chirrido y decidí bajarme, por miedo a romperla.


Estaba muy feliz, pero una gran duda me asaltó, ¿Por qué me dejaba ir? Papá siempre se había mostrado muy reticente cuando Jake y yo le pedíamos ir. Alec. Seguro que él tenia algo que ver, seguramente estaría más protegida en La Push.

Papá asintió cabizbajo.

—Cariño, debemos confiar un poco en la palabra de Alec, no obstante pensaba demasiado en ti, creo que no deberías acercarte mucho a él.—Asentí, tampoco es que tuviese pensado hacerlo, ese vampiro me daba demasiado miedo, al igual que todos los de los Vulturis.

—No te preocupes papá, Jacob me protege muy bien.—Aseguré en un intentó por tranquilizarlo y él asintió.


—Lo sé – dijo con un descontento que no conseguí entender del todo.

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A la mañana siguiente me desperté muy temprano y feliz. Hoy por fin iría a La Push. Fui con mis padres hasta la casa grande donde el abuelo me esperaba para la revisión, la cual terminamos pronto, por fin aparentaba nueve años. Dentro de poco mi crecimiento avanzado se parará y podría vivir como una chica normal.

Después de un par de horas Jacob llegó.

—¿Qué haces aquí tan pronto Nessie?—Me preguntó, yo simplemente le sonreí feliz.

—Es que tengo una sorpresa para ti.—Le expliqué simplemente ocultando la breve emoción que me embargaba para mantener un tono misterioso, quería saber como reaccionaría a la noticia.

—¿El qué? –Inquirió acercándose a mí.

—¡Me voy contigo a La Push! – Le grité emocionada y sin poder controlarme más. Jacob me cogió y me elevo por los aires girando, estaba feliz, se le notaba desde lejos, a ambos nos hacia muchísima ilusión ir a La Push. Por fin podría conocer a los amigos de Jake, a Claire, y la playa,... Nunca había estado en la playa.

Cuando Jacob me bajó, mamá se acercó a mí y me dio una mochila, había cosas para la playa y un pijama.

“Mami, ¿me voy a quedar a dormir en La Push?” le pregunté con mi don a ella y a papá.

—Sí, cariño ¿te hace ilusión? – Me preguntó mamá – Ha sido una idea mía.

Papá se volvió aun más pálido de lo que era normalmente, mamá no se lo había contado y desde luego no le hacía mucha gracia.

—Bella, no habíamos hablado sobre esto.—Terció.

—¿Sobre qué?— Preguntó Jacob

—No te importa que Nessie se quede todo el fin de semana en La Push ¿verdad?—Interrogó entonces Bella, Jacob sonrió aun más si cabe y dijo:

—Para nada, es genial.

Después de un par de suplicas a mi padre, mi madre consiguió que me dejara ir a La Push todo el fin de semana. Sin duda iban a ser unos días magníficos.


Jacob me subió a sus hombros, le di un beso a mamá y otro a papá ,y me despedí del resto con la mano.

—Adiós Bells – dijo Jacob – Adiós Edward.

—Jacob – avisó mi padre, sujetando su brazo – No lo hago porque me lo hayas pedido, sino porque Nessie necesita mucha protección.

—Y sabes que yo la cuidaré bien.—Lo tranquilizó Jake, mas mi padre aún se mostró reticente

—Como le pase algo… —Intentó advertirle, pero mi amigo lo cortó enseguida.

—Tranquilo, sé cuidar de lo que me importa, ya lo sabes.

Acto seguido, salimos hacia el bosque.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Quinto Capítulo (Nessie)

Sé que colgué hace uno o dos semanas pero entre el tiempo, las ganas, y que, como ya sabéis, son repetidos, no me ha parecido muy inapropiado. Le cambié un detalle sobre los años que aparentará Nessie en unos años, ya que más adelante hablamos de que alcanza los once y no congeniaba con este capítulo donde antes decía que "en unos años aparentará doce" xD


Capítulo 5

NESSIE

Había sido un día maravilloso, acompañada de Nahuel, el cual me había enseñado muchas cosas sobre él y la naturaleza. La tía Alice se había enfadado bastante al vernos cubiertos de barro, no le hacia mucha gracia eso de ver mis vestidos manchados. Así que en cuanto llegué, me dio el pijama. 

— ¡Nessie! —Me llamó Jacob, desde la cocina — ¡La cena! ¿Vienes? —

Yo salí corriendo, bajándome del sofá donde estaban Jasper y papá. Fui con Jake, me estaba esperando con un vaso de sangre. Pensé en lo que me había dicho Nahuel “la comida humana también está rica”, a lo mejor tenía razón.

—Jake, ¿me das de lo que comes tú? — él me miró con cara rara pero aceptó, también se había preparado su cena. Había un filete bastante grande de carne y patatas fritas. Me sorprendió, ¿tanto comían los humanos? Bueno… Jake no era del todo humano. 
Me acercó el tenedor con una patata abrí la boca obediente, saboreé y no me gustaba mucho pero intenté sonreírle.

— ¡Qué bien, te gusta! — Exclamó Jake contento.

—Jacob, no le gusta – Le aclaró mi padre apoyado en el marco de puerta y yo lo fulminé con la mirada. Será chivato…

— ¿No te gusta? – me preguntó Jacob un poco desanimado.

Negué con la cabeza.

—Prueba con la carne, seguro que le gusta — apuntó Jasper, que se había unido a nuestras pruebas gastronómicas.

Me dio la carne, mira, esta sí que me gustaba, tenía un cierto saborcillo a sangre, estaba muy rico.
—Le gusta ¿A que sí, Edward? –replicó Jacob, al ver que sonreía.

Este asintió.

—Mañana se lo diremos a Carlisle, cuando te mida, para que lo apunte en sus anotaciones diarias. — Informó papá.
En ese momento entraron mamá y Nahuel, que habían estado fuera un rato. Salté a los brazos de mamá.

“¡Mami, Jacob me ha dado de comer carne!” le anuncié toda emocionada.

— ¿En serio? – Dijo confusa mi madre — ¿Y te ha gustado?

“Si, estaba muy rica”

—¿Y por qué le has dado comida humana? — le preguntó a Jake.

—A mi no me mires, fue ella la que me lo pidió, quería probar comida humana. — Protestó Jacob.
Los ojos de Nahuel se iluminaron y le sonrió a Jake con suficiencia. ¿Sería por qué le he hecho caso? Jacob se percató de eso. No le podía leer la mente, pero seguro que estaba maldiciendo a Nahuel, miré a mi padre y asintió ligeramente dándome la razón. ¿Pero qué les pasa? ¿Es por mí? Al parecer si, ¡pero yo les quiero a los dos! Son mis amigos. Sin embargo, ellos no lo eran y aquello me confundía y dolía. Quería que se llevasen bien. 

Emmett y Rose llegaron desde el piso de arriba, al parecer querían estar en nuestra conversación. O eso, o que se aburrían mucho. Rose me dio un abrazo, ella me quería mucho, mamá me había contado que le había ayudado en mi nacimiento y que desde entonces eran muy amigas. Emmett, era… Emmett. Te cae bien sí o sí, era el más divertido de la familia, siempre decía y hacía tonterías. Me lo pasaba genial con él.

—Nessie, mi vida, tenemos que irnos a dormir – me despertó mamá de mis pensamientos.

—Es verdad – dijo papá – debemos irnos, para tener algo de… intimidad.

Jacob y Emmett se rieron entre dientes, papá carraspeó y juraría que hasta se había sonrojado, cosa imposible al ser un vampiro, me pregunto en que estarían pensando.

Mamá y papá me llevaron hasta la cabaña donde vivíamos, era muy acogedora y me daba pena que solo durmiéramos allí. Alguna vez había jugado con Jake en el jardín, pero nada más. La casa estaba en el bosque, era natural, parecía una casita de cuento. Mi habitación estaba en el segundo piso, era rosa, normalita ya que mamá le había frenado los pies a Alice respecto a la decoración. Papá me había comprado hacia unas semanas una cama grande ya que en la pequeña no cabía. Con un poco de suerte dejaría de crecer a esta velocidad en unos años, cuando aparente unos quince, según Nahuel. Y así, podría ser normal.


A la mañana siguiente, volví a la casa grande. Me llevó Jacob porque mamá y papá se quedaron en la cabaña. Cuando llegamos el abuelito Carlisle ya estaba con todo preparado para hacerme el chequeo. Me midió y me pesó. Apuntó algo en su cuaderno de notas.

Entonces la abuela llegó, me dio un beso.

—Hola cielo, ¿Qué tal va Renesmee? – le preguntó a Carlisle.

—Muy bien, ha crecido cinco centímetros desde la última vez que la medí, y ha ganado unos cuantos kilos, los apropiados a la altura. Podría aparentar fácilmente unos ocho años. —

Jake y yo sonreímos.

— ¡Qué bien! – dijo Esme.

—Una cosa Carlisle, ayer Nessie comió comida humana – Le informó Jacob mientras me ataba los zapatos.

—Mmm, interesante – comentó el abuelo — ¿el qué exactamente? — Se interesó.

— Un filete de carne. —

— ¿y te gustó? – Me preguntó y yo asentí – Es impresionante — Lo apuntó en el cuaderno — Quizá debería probar algo más de comida humana, parece que se va acostumbrando al sabor. Es necesario que se acostumbre a ese tipo de alimentos, para en un futuro tener hábitos alimenticios más normales posibles... — Recomendó Carlisle con un tono bastante parecido al de un médico.

—Pero a ella no le gustan todos los alimentos, le di una patata y no le gustó. – precisó Jake.

—Eso es porque es semi-vampira, está acostumbrada al sabor de la sangre, y los productos cárnicos asemejan el sabor. — Explicó mi abuelo.

—Y si como comida humana, ¿no tomaré sangre? – le pregunté.

-No, por tu parte de vampiro necesitas tomar sangre, así que de vez en cuando deberías salir a cazar.
“A mí no me gusta la sangre de los animales” protesté.

— Ya lo sé, pero te acabarás acostumbrando, no es buena tanta sangre humana. — Insistió él

A Jacob le dio un respingo, odiaba el término “beber sangre humana” y eso que todas las noches me daba él de cenar. Pero la abuela se apresuró a cambiar de tema.

—Está bien, le prepararé algo de carne a esta princesa para desayunar – dijo mi abuela mientras me daba un pellizco suave en la mejilla – Jacob ¿tu quieres algo? —

—No te preocupes Esme, pero gracias – respondió él.

Ella aceptó. Esme era muy amable, y siempre ayudaba en todo lo que podía, igual que Carlisle. Esta se fue a la cocina y nosotros le seguimos, aunque mucho más lentos, porque ella iba a velocidad de vampiro. En la cocina estaba Jasper, que saludó con un simple y escueto “Buenos días”. (Pero no por nada, siempre había sido muy reservado.) ¡Ah, y Alice también estaba! No la había visto ya que estaba agachada cogiendo algo de debajo de un mueble.

De repente esta se paró en seco, miré a Jacob el cual puso los ojos en blanco, esta situación se estaba repitiendo demasiado a menudo, pero sin duda se notaba algo nervioso.

—Alec está aquí. — Anunció Alice, algo asustada.

jueves, 23 de julio de 2015

Prefacio y primer capítulo.

He esperado pacientemente unos días antes de reiniciar la publicación para que la gente se ubique un poco. Empezaremos desde el principio. Esta es una historia de crepúsculo con varios narradores. Principalmente Nessie y Jacob, manejados por María. Nahuel, manejado inicialmente por Judit y seguidamente por Maite Troncoso; (aunque puede que más adelante lo maneje yo vista la tardanza de la escritora en contestar); y Alec, al cual yo manejo. Procuraremos publicar con regularidad ya sea una vez cada quince días o cada mes. ¡Gracias por seguirnos! :D


Prefacio.


Sabía que durante mi corta infancia tendría que elegir, porque ellos me estaban esperando.



Capítulo 1




NESSIE: 




Volvíamos a casa después de la batalla con los Vulturis. Mamá me llevaba en brazos, estaba muy contenta. Jacob estaba con nosotras, en su forma de lobo, no dejaba de mirarme ¿Qué hacía para no darse contra un árbol? Era increíble. Le dije “hola” con la mano y él sonrió. Alice y Jasper estaban con Nahuel, le estaban contando algo que no podía oír. Rosalie y Emmett se besaban y papá estaba con el abuelo y con la abuela. También había gente a la que conocía de estos días, todos habían ayudado para salvarme. Me gustaba lo contentos que estaban todos y lo que habían hecho por mí.

Llegamos a nuestra gran casa, nuestros nuevos amigos no entraron, preferían irse a las suyas, así que nos quedamos solos, bueno, con Jacob y Nahuel.
Jacob era como mi hermano, nos lo pasábamos muy bien juntos, le quería mucho.

Mamá me dejó en el sofá con Jacob, al cual le dijo que me tenía que llevar a dormir. Hoy me iba a quedar a dormir en la casa grande, por todos los acontecimientos.


“Jake, yo no estoy cansada” le dije poniendo mi mano en su mejilla, haciendo uso de mi peculiar don.

— Lo siento pequeña, mamá manda.—

Me cogió en brazos y me llevó arriba, pero antes me despedí de todos con la mano.

Cuando llegamos a arriba Jake se tumbó a mi lado para cantarme una nana, la verdad era que papá cantaba mejor. El acabó durmiéndose antes que yo, me hacía mucha gracia ver como roncaba, me puse a hacerle cosquillas, pero no debía de notarlas, al final, me quedé dormida.



Cuando me desperté Jake no estaba, pero papá ya estaba llegando, me había leído la mente.

“¿Dónde está Jacob?” Pensé, no me hizo falta usar mi don.

—Está en La Push con los demás lobos.—Me Contestó.

“Vale” Le dije más tranquila.

Me bajó por las escaleras y me dio de desayunar. Mi familia estaba abajo, se iban a ir a cazar.

Mamá me dio un abrazo y me dijo:

—Cariño, nos vamos a ir a cazar ¿Quieres quedarte con Nahuel?—

“Está bien” Acepté, la verdad, no conocía a Nahuel, pero me había salvado, y además era como yo. A lo mejor me caía bien. Lo miré de refilón, era morenito, no como mis papis que eran tan blancos como la leche y tenía el pelo rizado y oscuro. Mamá me había dicho que venía de Chile, de una tribu.

—Hola Renesmee – me dijo él con voz dulce. —¿Quieres jugar?—

Asentí.

Mis papis se fueron con los demás, Nahuel y yo nos quedamos solos. Él trajo unos cubos de colores pero los rechacé porque ya no me gustaban. Quería un cuento. Y se lo hice saber.

“¿Me lees un cuento?”

—Claro ¿Cual quieres?—

“Alicia en el País de las Maravillas”

Era uno de los libros que más me gustaban, mamá me lo leía cuando era más pequeña, (hará unas semanas). Él lo sacó de la estantería y se sentó en el sofá. Yo me senté en el suelo pero él me levantó y me sentó encima de él. Empezó a leerme el cuento, leía despacito, para que le entendiera mejor. Acabé durmiéndome, sí lo sé hacía unas horas desde que me había levantado, pero Nahuel me daba tanta tranquilidad que me quedé dormida. Lo último que oí fue: “¡Que le corten la cabeza!”.


Mis sueños eran tranquilos, estaba en el bosque, jugando con una ardilla. Ella corría pero yo la alcanzaba, esta se subió a un árbol y ya no la vi más. Oí un ruido, y me revolví en el regazo de Nahuel. Noté sus brazos. Y otros que me sujetaban con fuerza, pero con cariño. Abrí los ojos y vi a Jacob ¿me estaba apartando de Nahuel? ¿Por qué? Volví a cerrarlos, y me sumí en otro sueño, esta vez en el desierto cálido.


Me desperté, no sabría decir si era pronto o tarde pero mi familia aún no había venido. Estaba con Jacob, el miraba a Nahuel, muy concentrado. Le di un toquecito con mi dedo y él me miró.

—Buenos días, Bella Durmiente ¡menuda siesta! – dijo con una sonrisa en la cara.

Me reí y él me miró dulcemente. Así nos quedamos un rato. Tenía los ojos negros, casi me podía reflejar en ellos. Eran muy bonitos.

—¿Dónde estabas esta mañana?— Le pregunté.

—Estaba con los lobos, en La Push.—

—¿Me llevarás un día allí?—

—Claro que sí. Además así podrás conocer a Claire, seguro que os hacéis amigas.—Aportó, cosa que me hacía ilusión y así se lo expresé.
“Me encantaría”

Yo siempre he querido ir a La Push, pero papá no me dejaba, porque según él es peligroso, mamá le ha intentado convencer muchas veces, pero no me ha dejado. Ahora ya soy más mayor, y quiero ir.


De pronto la puerta se abrió y aparecieron las tías Alice y Rosalie, venían con bolsas.

—¡Hola princesa! — Saludó Alice viniendo hacia mí, sabía lo que eso significaba. Me agarré más fuerte a Jacob y le puse la mano en la mejilla.

“Jacob, ¡no quiero probarme más ropa!”Expresé, él me miró y se rió.

—¿Qué te ha dicho? – preguntó Rosalie.

—Que no quiere probarse ropa – le respondió Jake.

La tía Alice se puso triste y me dio pena, me solté de Jacob y fui hacia ella, le di un tirón en la falda para que se bajara e hice gala de mi don.

“Tía Alice, es que todos los días me pruebo mucha ropa y me aburre”

—Pero es que creces muy rápido, ¡además te he comprado unas cosas tan monas! – Explicó. Se le iluminaron los ojos y yo puse mala cara ya que el estilo de Alice era ¿Cómo decirlo? Muy Alice—Me ha ayudado Rosalie – eso me dio esperanzas.

“Está bien, vamos a verla”

Ella se levantó y dio unas palmaditas mientras saltaba, Jacob y Nahuel la miraban como si estuviera haciendo algo raro, al fin y al cabo, era Alice.

Empezó a sacar la tonelada de ropa que me había comprado y entonces llegaron papá y mamá con el tío Emmett y el tío Jasper. Al parecer ellos habían ido realmente de caza, no como Rosalie y Alice, que habían ido de compras.

—¿Alice, ya has ido de compras? – Le dijo Jasper dándole un beso, ella le sacó la lengua.

Mamá se acercó a mí y me dio un abrazo muy grande, con cuidado de no apretar mucho, porque era muy fuerte.

—Mira Bella, tu hija cree que eres fuerte – dijo papá, que había oído mis pensamientos. Ella me miró feliz.
—¿De verdad crees que soy fuerte? – me preguntó.
Asentí con la cabeza.

—¿Has visto Emmett? Ella cree que soy fuerte.—Exclamó como si presumiera. Él la ignoró, estaba picado con ella por ser más fuerte que él. Todos nos reímos, ante su respuesta.

Alice de repente paró de sacar la ropa de las bolsas. ¿Tenía una visión? Papá dejó de reír y me observó asustado, todos se preocuparon.

—¿Alice que has visto? – Preguntó mamá, inquieta.

—Aro quiere que Renesmee vaya a Volterra, para estar con Alec.—Contestó ella algo asustada. Todos me miraron ¿Quién es Alec?

—Malditos chupasangres – gritó Jacob y se llenó de temblores.

—¿Jacob? – Pregunté yo asustada. ¿Qué le pasaba? ¿Qué ocurría?¿Quién era ese Alec?

No respondió. Se fue de casa, en dirección al bosque.